PÁGINA FLORAL


PLEGARIA

Cuando sienta el crujir de los vientos
y las olas retumben sobre mi arca perdida
ha llegado el momento de disipar mis tormentos
y elevar mi plegaria a la eternidad florida

Mirar hacia el cielo rogando el Creador
envíe su hálito de ternura y amor;
calme los ímpetus de la ebria humanidad
y convierta su orgullo en orgullosa humildad.

Que no se destruyan infinitos valores
de los hombres: la tierra, los frutos, la paz;
de la vida que engendra sus vívidos colores,
la madre Natura, la ciencia, la libertad.

Y así como trinan sus cantos las aves;
el hombre proclama su gloria inmortal.
Y así como tañen sus sones las campanas
los pueblos se fundan en franca hermandad.

Que griten las piedras, los ríos, la mar;
que hable el murmullo, la noche, el vesperal;
que sientan los niños despertar su niñez
que puedan los viejos disfrutar su vejez.

Es esta plegaria el ruego incesante
de un simple profano, quimérico y fugaz;
de un triste pensante, furtivo y errante
que grita gritando: paz, paz, paz.